
La nueva terminal del aeropuerto del Prat se inaugura hoy por todo lo alto. El presidente del Gobierno, del Govern, el ministro de Fomento, consellers, alcaldes, gente con cargo en general, asistirán a la puesta de largo de esta infraestructura vital para consolidar a Barcelona y su aeropuerto en la élite de los aeropuertos internacionales. Y es que una ciudad que quiera estar en la primera división internacional ha de contar con una red de infraestructuras que permitan una excelente comunicación. Mañana despegará el primer vuelo desde la T-1. Un vuelo con destino a Madrid de Spanair, la nueva compañía aérea catalana. ¿Una paradoja? La terminal se inaugura con muchas cuestiones por resolver relacionadas directamente con Madrid: La posible participación de la Generalitat en la gestión del aeropuerto, la reclamación de una mejor financiación para poder impulsar desde Catalunya nuevas obras etc. Por eso, a la inauguración de hoy no asistirá la ejecutiva de ERC, sí sus cargos institucionales. Quieren de esta manera manifestar su descontento con el gobierno central cuando falta ya menos de un mes para la fecha límite del 15 de julio en la que Zapatero pretende aprobar la nueva financiación autonómica después de diez aplazamientos de fecha.
La nueva terminal T1 permitirá al aeropuerto de El Prat llegar a los 55 millones de pasajeros. Hay capacidad y ahora lo que faltan son clientes. Al menos de momento, pues en este año de crisis las previsiones se sitúan en torno a los 28 millones de usuarios, según ha anunciado el director del aeropuerto, Fernando Echegaray. Y también es necesario que desde el gobierno central se potencie la internacionalización del aeropuerto de Barcelona con el incremento de vuelos y compañías internacionales. En una sociedad globalizada, el sistema que se aplicaba en España hasta hace recientemente poco, y que implicaba tener que ir a Madrid para viajar al extranjero, no tiene lógica. Y lo más importante, no es competitivo. Barcelona, Catalunya, pero también España, pierden mucho con una gestión así.
Es pues momento para unirse y reclamar lo que es justo para Barcelona sin disputarse la paternidad de la T1 como ayer hicieron CiU, PSC y PP. Que si el proyecto para la construcción de esta infraestructura es consecuencia del Pacto del Majestic, decían CiU y PP por boca de Artur Mas y Alicia Sánchez Camacho respectivamente. Que si fue anterior con la firma del plan del delta, decía desde el PSC Miquel Iceta. Al menos CiU no salía perjudicada en ningún caso pues cualquiera de los dos acuerdos se firmó siendo Jordi Pujol president de la Generalitat de Catalunya. Quien realmente se disputa pues la paternidad es el PSC (el PSOE) y el PP. Y eso cuando los dos partidos por lo que sí pueden presumir es precisamente por lo que han dejado de hacer por Catalunya.
Hoy es momento de celebraciones por la entrada en funcionamiento de la nueva terminal, una celebración que para ser justa tendría que ser cometida. A partir de mañana ya será el día para retomar las reflexiones: porqué ha tardado tanto esta ampliación, el largo camino que queda por recorrer para que Catalunya realmente se aproveche de la T1, etc. Congratulémonos pues todos de que nuestro aeropuerto se sitúa en la primera división y que esto aportará grandes beneficios para nuestra ciudad.